Estoy viviendo unos momentos muy difíciles para mi, en los que no encuentro consuelo a mi dolor. Los que han pasado por este camino de espinas aseguran que las nubes se irán dando paso al sol, aunque ahora mismo esa idea me parece cuanto menos muy lejana
No sé cuanto va a durar mi periodo de duelo, ni sé qué pasará conmigo en este tiempo, pero estoy segura que vendrán tiempos mejores en los que mi dolor se habrá suavizado y seré capaz de tender mi mano firme al futuro con la esperanza de encontrar la felicidad que tanto ansío. Esa felicidad a la que todo ser humano tiene derecho y que no todos encuentran.
Sé que mi padre no querría verme así, pero también sé que donde esté entenderá que no es fácil vivir con el vacio tan grande que ha dejado en mi corazón, que el dolor por su ausencia es más intenso y profundo que cualquier dolor que haya podido sentir antes. Lo que daría por poder abrazarle una vez más.... tan sólo una.
Mientras tanto aclarar que aunque no pase tan amenudo como antes por el blog, ni os visite tanto como solía hacer sigo pensando en vosotros y os echo de menos. No me siento inspirada, ni tan siquiera con la cabeza despejada para poder escribir, así que voy a dedicarme a sobrellevar esta época tan dura de mi vida con la mayor dignidad posible y aprender de la experiencia lo más que pueda.
Gracias por vuestro cariño y el apoyo demostrado. Me habeis hecho sentir acompañada en mi dolor.

ValentinUtrera
Pro
VOLVER A VERTE
Llueve en este secano, llueve
Hace sol y en la mañana, de nuevo no te tengo.
¿A dónde fuiste, a donde?
Lluvia en mis ojos
Pasa el tiempo.
!Que soledad me dejaste!
Necesito creer...
Volver a verte.
¿A dónde fuiste, a donde?
Malbarataba tú presencia.
Presencia de tu ausencia.
Desperdicié el oro de nuestro tiempo
Inasequible diamante.
Volver a verte.
!Que soledad me dejastes!
Solo una noche te sentí.
Dispuesto, yó, a cruzar el río.
El río: la piel líquida del cuerpo interminable.
¿A dónde fuiste, a donde?
Pájaro preso en mi pecho, llora su encierro
Volver a verte.
Tu piel blanca, tus ojos avellana.
Tus manos translucidas por la vejez.
Tus manos a manos de lobos paridos.
Tu indefensión de niña.
“No llores que se estropean los ojos”
!Madre!
¿A dónde fuiste, a donde?
Contigo Clemies: María Isabel