Como es posible que un mismo corazón sea capaz de albergar sentimientos tan variados y dispares. Y son sin duda, todos ellos los que me hacen ser persona.
Aquà frente al mar, sin las acostumbradas prisas de mi tan estresante vida diara, soy capaz de relajarme y pensar en todo lo vivido últimamente, y en lo que aún me gustarÃa vivir. Estoy cansada de estar sola. Soy una persona bastante independiente, y como tal acostumbrada a lo que esa independencia me ofrece. Pero la soledad del alma no es buena.
Atrás quedaron mis sueños de formar mi propia familia; una pareja en quien confiar y a quien amar, y unos niños que además de preocupaciones y quebraderos de cabeza, llenarÃan mi vida de satisfacción.
En estos dÃas en que estoy más receptiva, he sentido una punzada de dolor al ver a quienes de alguna forma se acercan al prototipo de familia que siempre quise tener. Quizás no fuese todo maravilloso, pero con eso ya contaba. Sin embargo en otros momentos me he sentido feliz y hasta aliviada de no tener un marido como "ese", que además de gruñir, no parece servir para mucho más.
Varias veces he sorprendido a la gente tratando de imaginar los motivos por los que una mujer joven viaja sola. Quizás no se han dado cuenta de que la vida es un tren.Si no te subes a él, quizás puedas coger otro, pero ése nunca más volverá a pasar por tu estación.
Poner en orden tantas ideas no resulta tarea fácil. El mar me ayuda a pensar, pero también me invade una anticipada nostalgia que me anuncia que el final de mis vacaciones en Mallorca está cerca.
Supongo que habrá otras y puede que hasta mejores, pero éstas, sin duda han supuesto para mi un gran esfuerzo, a la par que una cura para mi alma.
Prometo volver pronto porque parte de mi corazón está aquÃ, en esta isla que me cautivó hace ya algunos años...




















